“La diferencia en la formación matemática se refleja, de una manera sorprendente, en la falta de agudeza para el cálculo numérico”
C.F.GAUSS
A diario tenemos que enfrentarnos a situaciones que nos exigen habilidad en el manejo de los números a la hora de tomar decisiones en el hogar, el estudio, el trabajo, etc. donde la matemática con el número como elemento fundamental, es la base para buscar y encontrar opciones de solución a muchos de los casos a los que se debe enfrentar el hombre como ser racional y social. Sin embargo, la experiencia cotidiana muestra que una parte significativa de la población Colombiana, muy a pesar de tener “conocimientos” en aritmética, álgebra y otras ramas de la matemática, no posee una verdadera fortaleza en el manejo de los conceptos básicos de esta ciencia, y por eso algunas decisiones se toman sin hacer un verdadero análisis de la información obtenida, tomando el número como cantidad unidimensional que sólo tiene significado parcial y hace presencia en el momento de realizar una transacción comercial o de cuantificar un ingreso, un gasto o un costo familiar, y en algunos casos sin diferenciar entre gasto y costo desde el punto de vista macroeconómico o microeconómico.
Las anteriores afirmaciones pueden ser tomadas como expresiones prepotentes y calumniosas, pero al confrontar la realidad de ciertos hechos que han sido experimentados por muchas personas se puede afirmar que existen elementos concretos que apoyan y sustentan los argumentos antes referidos. Un ejemplo que muestra cómo un buen número de Colombianos no hace uso adecuado de la matemática y en especial de la agudeza en el cálculo numérico como elemento de análisis, se observa en la forma cómo personas con un buen nivel de formación académica y profesional, toman del mercado financiero préstamos hipotecarios y/o de libre inversión sin hacer un estudio serio de la información que brindan de manera previa las entidades bancarias y financieras; pues pareciera que conceptos como tasa de interés, plazo o periodo de duración del préstamo, cuota periódica de pago y deudor solidario no tuvieran un gran significado en el contexto real a partir del número como principal soporte interpretativo. El hecho de no ser reflexivos apoyándose en el cálculo numérico ha llevado a una buena cantidad de compatriotas a endeudarse por encima de su capacidad de pago, lo cual se podía evitar con tan sólo analizar de manera cuantitativa y a futuro, términos como tasa de interés y periodo o plazo de pago del préstamo. Es de anotar, que como consecuencia de estas decisiones, muchas personas han “perdido sus bienes” tangibles como casa, apartamento y automóvil, luego de haber pagado una cantidad representativa del valor de los mismos.
Existen otros ejemplos donde las decisiones tomadas no tienen en cuenta adecuadamente el concepto contextualizado de número; tal es el caso de la compra de un vehículo donde términos referidos a la marca y el modelo, entre otros, conllevan a altos gastos de sostenimiento en lo relacionado con mantenimiento, combustible, pago de impuestos, lo mismo que en el valor o costo del seguro integral como índice de riesgo. Una situación similar se presenta cuando se trata de adquirir en compra o arriendo vivienda nueva o usada y no se evalúa matemáticamente y a futuro, términos referidos al estrato social y el avalúo catastral del inmueble, los cuales implican un alto gasto en servicios públicos domiciliarios, en el canon de arrendamiento y en impuesto predial, y si se trata de un conjunto cerrado, una moderada cuota mensual de administración como garantía de seguridad y comodidad.
Por lo tanto, este es un llamado respetuoso a reflexionar acerca de la forma generalizada de asumir la matemática como una ciencia exacta y terminada, olvidando que ésta se caracteriza por la aproximación, tanto numérica como conceptual y por ello es importante saber en que momento es apropiado o suficiente aproximar o hacer estimativos. De igual manera, es necesario destacar que “la matemática no es un depósito de fórmulas, algoritmos y hechos para memorizar, sino un campo donde se ejerce la creatividad del pensamiento, guiada por el razonamiento y la reflexión, la generación de ejemplos, contraejemplos y modelos, de la manera más amplia posible”. [1]
[1] Acevedo, M. Falk, M. Logros para la matemática escolar. En: Revista Educación y Cultura, No 36-37. 1995. página 124.Bogotá-Colombia.
C.F.GAUSS
A diario tenemos que enfrentarnos a situaciones que nos exigen habilidad en el manejo de los números a la hora de tomar decisiones en el hogar, el estudio, el trabajo, etc. donde la matemática con el número como elemento fundamental, es la base para buscar y encontrar opciones de solución a muchos de los casos a los que se debe enfrentar el hombre como ser racional y social. Sin embargo, la experiencia cotidiana muestra que una parte significativa de la población Colombiana, muy a pesar de tener “conocimientos” en aritmética, álgebra y otras ramas de la matemática, no posee una verdadera fortaleza en el manejo de los conceptos básicos de esta ciencia, y por eso algunas decisiones se toman sin hacer un verdadero análisis de la información obtenida, tomando el número como cantidad unidimensional que sólo tiene significado parcial y hace presencia en el momento de realizar una transacción comercial o de cuantificar un ingreso, un gasto o un costo familiar, y en algunos casos sin diferenciar entre gasto y costo desde el punto de vista macroeconómico o microeconómico.
Las anteriores afirmaciones pueden ser tomadas como expresiones prepotentes y calumniosas, pero al confrontar la realidad de ciertos hechos que han sido experimentados por muchas personas se puede afirmar que existen elementos concretos que apoyan y sustentan los argumentos antes referidos. Un ejemplo que muestra cómo un buen número de Colombianos no hace uso adecuado de la matemática y en especial de la agudeza en el cálculo numérico como elemento de análisis, se observa en la forma cómo personas con un buen nivel de formación académica y profesional, toman del mercado financiero préstamos hipotecarios y/o de libre inversión sin hacer un estudio serio de la información que brindan de manera previa las entidades bancarias y financieras; pues pareciera que conceptos como tasa de interés, plazo o periodo de duración del préstamo, cuota periódica de pago y deudor solidario no tuvieran un gran significado en el contexto real a partir del número como principal soporte interpretativo. El hecho de no ser reflexivos apoyándose en el cálculo numérico ha llevado a una buena cantidad de compatriotas a endeudarse por encima de su capacidad de pago, lo cual se podía evitar con tan sólo analizar de manera cuantitativa y a futuro, términos como tasa de interés y periodo o plazo de pago del préstamo. Es de anotar, que como consecuencia de estas decisiones, muchas personas han “perdido sus bienes” tangibles como casa, apartamento y automóvil, luego de haber pagado una cantidad representativa del valor de los mismos.
Existen otros ejemplos donde las decisiones tomadas no tienen en cuenta adecuadamente el concepto contextualizado de número; tal es el caso de la compra de un vehículo donde términos referidos a la marca y el modelo, entre otros, conllevan a altos gastos de sostenimiento en lo relacionado con mantenimiento, combustible, pago de impuestos, lo mismo que en el valor o costo del seguro integral como índice de riesgo. Una situación similar se presenta cuando se trata de adquirir en compra o arriendo vivienda nueva o usada y no se evalúa matemáticamente y a futuro, términos referidos al estrato social y el avalúo catastral del inmueble, los cuales implican un alto gasto en servicios públicos domiciliarios, en el canon de arrendamiento y en impuesto predial, y si se trata de un conjunto cerrado, una moderada cuota mensual de administración como garantía de seguridad y comodidad.
Por lo tanto, este es un llamado respetuoso a reflexionar acerca de la forma generalizada de asumir la matemática como una ciencia exacta y terminada, olvidando que ésta se caracteriza por la aproximación, tanto numérica como conceptual y por ello es importante saber en que momento es apropiado o suficiente aproximar o hacer estimativos. De igual manera, es necesario destacar que “la matemática no es un depósito de fórmulas, algoritmos y hechos para memorizar, sino un campo donde se ejerce la creatividad del pensamiento, guiada por el razonamiento y la reflexión, la generación de ejemplos, contraejemplos y modelos, de la manera más amplia posible”. [1]
[1] Acevedo, M. Falk, M. Logros para la matemática escolar. En: Revista Educación y Cultura, No 36-37. 1995. página 124.Bogotá-Colombia.
